Ibiza ha sido un lugar deseado a lo largo de la historia. Su posición estratégica en el Mediterráneo atrajo a distintas civilizaciones, que dejaron huellas en la arquitectura, la lengua, las costumbres y el paisaje.
Fenicios y cartagineses
Los fenicios se establecieron en la isla durante el primer milenio antes de nuestra era. Sa Caleta conserva los restos de uno de sus primeros asentamientos, mientras la necrópolis de Puig des Molins muestra la importancia que alcanzó la antigua ciudad de Ibosim bajo la influencia púnica y cartaginesa.
El Imperio romano
Tras la conquista romana, Ibiza quedó integrada en las redes comerciales del imperio. La isla produjo sal, pescado y otros bienes y mantuvo vínculos constantes con el resto del Mediterráneo.
La época musulmana
Durante el dominio islámico, conocido en la isla como la etapa de Yabisa, se desarrollaron sistemas agrícolas, terrazas, molinos y formas de gestión del agua que todavía pueden reconocerse en el paisaje rural.
La conquista catalana
En 1235 las tropas catalanas conquistaron la isla. A partir de entonces se consolidaron nuevas estructuras políticas, religiosas y lingüísticas. Las murallas renacentistas de Dalt Vila, construidas siglos después, reflejan la necesidad de defender la ciudad.
Los piratas
Durante siglos, las incursiones corsarias condicionaron la vida de la población. Torres defensivas, iglesias fortificadas y refugios rurales formaron parte de una red de vigilancia frente a los ataques.

El comienzo del turismo
En el siglo XX, y especialmente a partir de las décadas de 1950 y 1960, Ibiza comenzó a recibir artistas, viajeros y posteriormente turismo de masas. La apertura internacional transformó su economía y creó la imagen contemporánea de la Isla Blanca.
La historia sigue presente
Sa Caleta, Puig des Molins, Dalt Vila, las torres costeras y los pueblos del interior permiten recorrer diferentes etapas de este pasado. Conocerlas ayuda a comprender que Ibiza es mucho más que un destino de playa y fiesta.